El día después de mañana.
La ciudad de Nueva York, situada en la costa este de los Estados Unidos, es una de las ciudades que más veces ha servido de decorado en la historia del cine. Para demostrarlo están las cerca de medio centenar de películas que se han rodado en sus calles. Pero no todas las películas han tratado igual de bien a la ciudad norteamericana, cerca de treinta nos han mostrado en imágenes una ciudad totalmente destruida.
Y es que las hecatombes a las que se ha visto expuesta son muchas y variadas, desde un tsunami provocado por el cambio climático (El día después de mañana) a virus modificados mediante genética (Soy Leyenda) pasando por impactos de asteroides (Deep Impact) y monstruos salidos del averno (Godzilla y Cloverfield) empeñados en destruir los edificios más emblemáticos del skyline neoyorkino.
Pero hay una cosa que me llama la atención, y es que todo el mundo que ha visitado la ciudad dice que pasear por sus calles es como estar dentro de una película, ya que en mayor o menor medida sus calles y edificios permanecen en la memoria del viandante asociados a alguna película.
Tendré que ir para comprobarlo.