¡Qué no se diga!

Entradas de Agosto 2007

Animales exóticos

31 Agosto, 2007 · Dejar un comentario

Los pobres animales no se escapan de tener sus propias leyendas urbanas, las hay de todo tipo, buenas, malas, extrañas…

Una pareja se encontraba de viaje en Tailandia. Cerca de su hotel se toparon con un perro pequeño que al darle un poco de comida no paró de seguirles. Jugaron con él y al poco se encariñaron con el animal, así que decidieron llevárselo con ellos de vuelta a su pais.

Una vez en su casa vieron que el animal se comportaba de forma extraña, se movia demasiado rápido para un perro, y lo más raro es que trepaba por los muebles.

Lo llevaron al veterinario, el cual al examinar al animal les preguntó de dónde lo habían sacado, ante las reticencias de la pareja a contar nada el veterinario les dijo que estaba prohibido introducir en el pais animales sin permiso y que si no les decía la verdad llamaría a la policia.

La pareja confesó que habían traido al perro de Tailandia y que lo habían pasado por la aduna sin que se dieran cuenta. El veterinario se rio y les dijo que en realidad lo que tenían en casa no era un perro, sinó una rata gigante de Tailandia.

La pareja horrorizada dejó a la rata/perro con el veterinario, quien puso a dormir por toda la eternidad al animal.

Si es cierto que existen ratas gigantes, como la de Sumatra, pero es dificilísimo que se puedan llegar a confundir con un perro de gran tamaño, sobre todo porque son eso, ratas pero más grandes.

Categorías: Leyendas urbanas

Víctimas de asesinos

24 Agosto, 2007 · Dejar un comentario

Este es otro de los temas más recurrentes en las leyendas urbanas. Siempre hay algún asesino que escoge como víctima a niños o jóvenes alumnos de una universidad.

En una universidad del estado de Míchigan se alertó a los estudiantes acerca de un sospechoso que había sido visto merodeando por el campus. Ese mismo viernes se daba una fiesta en una de las hermandades, y dos amigas decidieron asistir.

En mitad de la fiesta una de las amigas comenzó a sentirse enferma y le dijo a su amiga que volvía a casa. Su amiga la quiso acompañar, pero ella se negó diciendo que no la pasaría nada y que se quedara divirtiendose.

A mitad de camino comenzó a oir a alguien respirando tras de ella, era una respiración fuerte, como si la persona estuviera haciendo un gran esfuerzo. No volvió la vista atrás y aceleró el paso, pero comprobó que la persona que la seguía hacía lo mismo.

Al llegar al edificio donde ella tenía su dormitorio ya estaba corriendo con la otra persona tras de ella, subió las escaleras a toda velocidad y abrió la puerta de su dormitorio lo más rápido que pudo sin detenerse a cerrarla. Presa del pánico se encerró en el armario, donde podía escuchar como la persona que respiraba de aquella manera entró en la habitación y comenzó a arañar la puerta del armario.

Fuera de si, la chica comenzó a gritar, y sus gritos alertaron a los compañeros de habitaciones de al lado, que alertaron a los servicios de seguridad del campus.

Cuando estos llegaron encontraron a la chica dentro del armario viva. Quien estaba fuera frente al armario era su compañera en la fiesta, con el cuello degollado.

Parece ser que su amiga la siguío para acompañarla y que no fuera sola, pero se topó con el asesino que la corto el cuello, y tras ser degollada intentó pedir ayuda a su amiga que estaba a unos metros delante de ella, pero con el corte de la garganta la resultaba imposible hablar.

Ninguno de los casos de asesinatos que se cuentan en las leyendas urbanas son ciertos, de echo, cuando algo de esta índole ocurre no tarda en salir en los telediarios, como fué el caso de la masacre en la universidad Virginia Tech.

Categorías: Leyendas urbanas

Rayos UVA

20 Agosto, 2007 · Dejar un comentario

Pues si, aunque parezca mentira también circulan leyendas urbanas acerca de las cabinas de bronceado y de sus efectos sobre la gente.

Una chica estaba preocupada porque se acercaba el día de irse de vacaciones y no estaba lo suficiente morena. Donde tomaba los rayos UVA no estaba permitido tomar más de una sesión diaria, así que decidió apuntarse a un gimnasio cercano y de esa manera tomaba rayos UVA dos veces al día.

A los pocos días sintió un ligero malestar y fué al médico. Este la exploró y le pregunto cuántas veces tomaba rayos UVA, ella mintió y le dijo que una vez. Tras pedir que la hicieran una ecografía del abdomen, el médico la volvió a preguntar sobre el número de veces que usaba la cabina de bronceado. Al ver que el médico no creía su mentira le dijo la verdad, que dos veces al día.

El médico la dijo que lo que había hecho era como si se hubiera metido en un microondas, es decir, se había quemado por dentro. Tenía todos los órganos destrozados, y moriría en breve. Y así fue, a los pocos días la chica murió de un fallo multiorgánico.

Nunca se ha dado ningún caso de muerte por exposición prolongada a los rayos UVA, pero si es cierto que la Organización Mundial de la Salud ha publicado un estudio en el que afirma que el uso de las cabinas de bronceado aumenta en un 50% la posibilidades de desarrollar cancer de piel.

Categorías: Leyendas urbanas

¿Cuánto ha estado alguien sin dormir?

15 Agosto, 2007 · 1 comentario

Que todos necesitamos dormir es un echo constatado. Bien sea sólo por la noche, o con siesta incluida, todos los mortales necesitamos descansar en algún momento del día. Pero…,¿cual es el record de permanencia despierto?

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Parece que este honor le corresponde a Randy Gardner, que en el año 1.965 permaneció  la friolera de once días sin dormir en ningún momento. Al contrario de lo que puediera parecer, no se le notó merma ninguna en sus facultados mentales y de coordinación motriz, ya que el décimo día se permitió jugar una partida de pin-ball y dar una rueda de prensa, sin que se le viera especialmente cansado.

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Mi edredón se mueve

10 Agosto, 2007 · Dejar un comentario

Si eres aprensivo, y tienes un edredón de plumas a lo mejor prefieres no leer esta leyenda urbana y vivir más tranquilo.

Un hombre paseaba por un mercadillo en una ciudad de la costa y en uno de los puestos vió que vendían un edredón de plumas a un precio muy barato. El hombre preguntó al dueño de puesto si la prenda era de buena calidad, a lo que este le respondió que sí, que era igual que los que había en las tiendas.

El hombre decide comprarlo y lo lleva a su casa poniendolo en su cama. La primera noche se despierta al notar frio, y se da cuenta que el edredón está en el suelo. Creyendo que ha sido él el que lo ha tirado al moverse vuelve a colocarlo y sigue durmiendo.

Al día siguiente hace la cama por la mañana y al llegar la tarde entra en su habitación y ve que el edredón está caido en el suelo. Ahora si que está extrañado ya que no entiende que puede estar pasando. Al cogerlo nota en la mano que algo se mueve dentro del edredón.

Decide averiguar que es lo que pasa, así que coge unas tijeras y abre el edredón, encontrándolo lleno de gusanos.

Por lo visto las plumas del edredón eran de gallinas a las que las habían arrancado las plumas sin limpiarlas la sangre, por lo que las moscar pusieron sus huevos en la sangre antes de meterlas en el edredón, y con el tiempo y el calor los huevos eclosionaron llenando todo de gusanos.

Que yo sepa nunca se ha dado un caso real de este tipo, en este caso la leyenda urbana se vale del asco que las personas sienten hacia los gusanos.

Categorías: Leyendas urbanas